LA REALIDAD TAL CUAL.
Al abrir la puerta del cuarto de Ángel,
Mauricio se petrifico.
Su amigo se encontraba tirado en el
piso con una herida larga y profunda que iba de un lado a otro en su
abdomen y que desde su ombligo subía hasta el esternón.
“ven!” le dijo Ángel con la voz
entrecortada por la sangre que brotaba de su boca.
Mauricio se acerco y se arrodillo junto
a el, gritando que había que llamar a una ambulancia y preguntando
que era lo que había sucedido, Ángel coloco su mano sobre la boca de
su amigo y le dijo:
“he visto la realidad tal cual es, no
te conformes con las sombras en la pared, el mundo es hermoso en
realidad.” luego de decir esto cerro los ojos y su cuerpo se
desvaneció dejando atrás solo una mancha de sangre en el piso y a su
amigo al borde de la locura.
NI YO NI YO.
Por la mañana me despertó alguien
tocando a la puerta de mi casa, no esperaba a nadie a esas horas y
molesto me levante para ir a abrir.
“quien es!?” grite fingiendo enojo
en mi voz para ahuyentar a la inesperada visita.
Pasaron unos segundos y como respuesta
volvieron a tocar, así que intrigado tome el bat que guardo detrás de
uno de los sillones del recibidor y abrí lentamente la puerta.
Era yo quien me visitaba, no lo hacia
seguido pues me era un poco incomodo el recibirme y mas a tan
tempranas horas, de cualquier modo sonreí y me invite a pasar. Me
salude con un abrazo y me encamine a la cocina donde me ofrecí un
café, luego me senté conmigo mismo en la sala y durante varias horas
tuvimos una conversación que parecía profunda pero no me informaba de
ningún evento nuevo.
Ni yo ni yo nos sentíamos cómodos, pero
las visitas eran algo obligado y de algún modo necesario pues de las
conversaciones que sostengo conmigo mismo siempre sale algo valioso.
HOMBRE NECESARIO.
Conocí una vez a un señor que se
jactaba de ser un “hombre necesario”, siempre cuidaba lo que
comía y procuraba ejercitarse todos los días pues no quería partir
del mundo antes de tiempo y dejarnos abandonados.
Algunas veces se entristecía mucho
pensando en lo que seria del mundo sin el y lloraba.
NUCA.
Una vez me contaron de un hombre que podía morderse su propia nuca, y
aunque hasta la fecha no lo creo, no dejo de pensar en eso.
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