BROCHETA DE CARNE.
José Luís era la clase de persona que
buscaba ampliar su mente con el fin de obtener el “ver”
verdadero, pero cansado de intentar alcanzarlo por medio de
meditaciones y dietas especiales decidió tomar un “atajo” y
meterse un poco con su quimica cerebral.
Su amigo el mona le había dicho donde
podía conseguir sustancias que le “mierdearan” el cerebro, pero
le advirtió que no eran baratas y que a lo mejor se quedaba tonto,
pero a José luís no le importo esto, pues el se sentía apto física y
mentalmente para emprender un viaje interior utilizando como guia
cualquier psicotropico que le ofrecieran. Esa noche se acerco al
señor que vendía burritos en una hielera, cerca del parque que
estaba a unas calles de su casa y con voz tímida le dijo:
-buenas noches, ¿me vende una droga
por favor?
-yo nomas vendo burritos chavalo
pendejo- le contesto el señor haciéndose el ofendido.
-ni de pedo le creo eso, pinches
burritos feos, mas bien vende bolis de picadillo y de frijoles!, ya
no se haga, el mona me dijo que usted vendía drogas.
-¿asi que eres amigo del mona?, me
hubieras dicho antes! - el vendedor se abrió el abrigo que traía
puesto, en la parte interior de este tenia varios bolsillos en los
cuales guardaba su mercancía.
-¿No manche porque anda
encuerado?- le dijo el chupe notando su desnudez
-pues porque hace un chingo de
calor como para andar usando abrigo, además si gustas también te
puedo rentar mi brocheta de carne.
-a lo mejor otro día, deme pues una
droga.
-¿Que es lo que quieres?-Pues una droga imbécil! ¿Apoco cree que estoy aquí viéndole la chirula de a gratis?
-A que chavalo mamón, ¿que de cual droga quieres?
-Mire, yo no soy ningun pinche drogadicto, yo soy un hombre muy espiritual y deseo algo que me expanda la mente.
-Chavalo joto, mira te puedo vender peyote, es lo que usan los pinches tarahumaras en sus fiestas haya en las cuevas.
-Andele pues, deme 10 pesos de peyote y un sobresito de salsa valentina para que no me sepa tan feo.
-Te cuesta 600 pesos el paquetito.
-No mame! Como tanto! De una vez rayemela pinche viejo carero!
-!Ese es el precio y si quieres! Decidete pronto que ya se me esta encogiendo el salami.
Sobra decir que José Luis no contaba
con el dinero para pagar, pero su deseo por consumir el peyote fue
mas que su orgullo y solo diré que desde esa noche ya no se puede
sentar bien.
Continuará....
Espero que de verdad narres mi epica experiencia en el desierto.
ResponderEliminarlo hare amigo, pero quiero acompañarte.
ResponderEliminar